jueves, mayo 25, 2006

Diez años después...

Temprano en la mañana leía un hermoso texto de once mini-páginas que iniciaba con las palabras ¨madrugada del 25 de mayo¨ . Así recordé que hoy hace diez años desde aquel sábado en que me accidenté montando bicicleta en el Mirador. Todo ocurrió por distraerme algunos segundos y dirigir la mirada hacia la izquierda por una nada usual araña peluda inmensa a la que por poco paso las gomas encima. Me llamó bastante la atención porque aunque yo estaba ¨acostumbrada¨a muchos bichos raros nunca había visto algo similar (viví en Alameda y las culebritas, los sapitos y los insectos eran nuestros vecinos más cercanos). Es lo último que recuerdo hasta el momento en que desperté tosiendo mucho porque perdí el conocimiento y me ¨despertaron¨con agua en la boca, y yo viendo todo dando vueltas y en amarillo. Estaba de regreso entre las salidas 8 y 9. Aún no era hora de circular vehículos en la Avenida de la Salud (Mirador) pero algunos imprudentes lo hacían sin que ninguna autoridad los detuviera. Yo estaba en la misma orilla de la calle cuando caí en un hoyo estrecho pero largo en la calzada; mis pies se quedaron enganchados con los pedales de la bicicleta y yo impacté de cabeza en el lado derecho con el borde de la acera y perdí el conocimiento al instante. En pocos minutos, fui ingresada en la Emergencia del Centro Médico UCE. Recuerdo a papi (que fue abruptamente interrumpido en un torneo de ajedrez) tomándome de la mano y reiterándome que todo saldría bien.....no así mami que llegó luego y estaba muy molesta conmigo (porque antes de yo salir de casa me pidió que no saliera y la ayudara a elaborar el menú del Día de las Madres) a pesar de verme con el rostro bañado en sangre y amarrada a la camilla porque no tenía control de mi cuerpo y me podía caer. Dura mi madre....aunque hicimos las paces luego. Después de un período que me resultó interminable (me daba sueño y en principio, no me permitían dormir) llegó el Dr. Puello Herrera (neurólogo) y luego de revisar las radiografías de lugar no diagnosticó ninguna lesión cerebral, pero sí una fisura debajo del ojo derecho, además de una abertura encima del labio superior, dos dientes rotos y por ende cortadura interna en la boca. Casi nada!!!! Luego fui atendida por el Dr. Guerrero Urbán (Cirujano) quien me trató como buenos amigos de siempre, me tranquilizó y se encargó de informarme que me iba a operar al día siguiente y que no me tenía que preocupar. ... me dijo que era linda y que iba a estar bien...y yo con la cara vuelta una etcétera...!!! El caso es que pasé una muy mala noche, porque duermo boca abajo y del lado derecho y solo podía estar boca arriba y voltear la cara al lado izquierdo. Todo lo inverso a mi costumbre!! Me resultaba extraño que no me doliera nada ¡en lo absoluto!. Hasta que amaneció y antes de las 8 entraba al quirófano, previo puyón en un ¨trasero¨....jejej. Desperté en la tarde con la habitación repleta de gente.....es decir, !era el Día de las Madres! y todos los que llamaron a mami, al saberlo, fueron allá. Ví muchas caras sonrientes cada vez que abría un ojo; otras eran de medio espanto disimulado.... el doctor me visitó y dijo que todo salió bien (luego de poco más de dos horas de cirugía). Tuvo que hacerme una cirugía plástica encima del labio para reconstruirlo (sobre todo el ¨arco de cupido¨que es la forma en pico del labio superior) y que yo tenía nada más y nada menos que 42 puntos dentro de la boca (jeje, Robocop me queda chiquito!), un alambre dentro de la boca (versión braces pero clavados en la encía) y un ¨hoyito¨debajo del ojo derecho que iba a cicatrizar con el tiempo (justo 7 semanas tardó) porque no se podía corregir estirando la piel o con un injerto...casi nada!! No sé cómo siempre permanecí tranquila, aunque mi entonces pareja (que estuvo conmigo montando bici y en todo momento después de) dijo que lo cansé de preguntarle si aún así me iba a seguir queriendo.....jajajaja. Bueno, es que no era para menos: yo ´taba fea!!. Al día siguiente, aproveché un momento en que me dejaron sola y fui directo al espejo del baño y salí vuelta un mar de lágrimas: gasa por aquí y por allá en el rostro y cosa rara, no estaba hinchada ni amoratada. Ni modo!! Así lo quiso Dios..... Resultado: tres meses de licencia fuera del trabajo; más de un año usando bloqueador solar especial en la cara sin exponerme al sol (gorra o sombrilla cada vez que salía); nada de correr o hacer ejercicios vigorosos durante meses para no retrasar el efecto ¨lift¨de recuperación natural del ojo; alrededor de 6 semanas de alimentos líquidos ingeridos por un sorbete (para poder darle tiempo a que los dientes apretaran y no fueran chocados con un cubierto o alimento); luego semisólidos y varias semanas después sólidos. Y muchas, muchas visitas al Dr. Delgado, mi dulce dentista. La parte buena: Las interminables demostraciones de cariño....hubo mucha gente amorosa que a diario me visitaba (aunque el principal incumbente luego se haya comportado como un cuadrúpedo, le agradeceré siempre todo su apoyo en ese momento); bordé un elaboradísimo cuadro de flores en punto de cruz que adorna mi habitación; me entretuve mucho cosiendo con mami y copiando recetas del Discovery Channel; aprendí a comer todo tipo de sopas; bajé alrededor de 18 libras de peso (me puse muñeca!!!), y sobre todo, en esos tres meses recluida en casa entendí que ciertamente a cualquiera le puede pasar, que la vida es un soplo, y que estamos prestados aquí hasta que Dios quiera. No he vuelto a montar bici (de hecho, la regalé hace un mes). Pero pienso volver a hacerlo, cuando me salga sin presión de nadie. A veces paso por el lugar de mi caída, o veo las fotos del charquito de sangre en el pavimento, y le doy muchas gracias a Dios porque a pesar del mal rato que pasé, salí airosa. Por qué lo cuento??? porque hoy me sale hablar del tema; pocas veces lo he hecho. Fue duro que al principio la gente me mirara sin disimulo con expresión de ¨y qué le pasó¨; no poder salir por el sol en un país que es ¨verano todo el año¨, y aún hoy ver algunos rastros que no se irán. Diez años después muchas cosas han cambiado en mi vida, felizmente....trato de buscar el mejor ángulo para las fotos y me siento muy identificada con las personas que hablan de algún problema de salud y cómo lo han enfrentado. Sarah PD. Tristemente mi cirujano falleció en el ´99 vencido por un cáncer de garganta, y mi dentista, en el 2000, por un tumor en la cabeza. A ambos mi gratitud eterna y que Dios los tenga en la Gloria!!!!

7 comentarios:

Darío Martínez Batlle dijo...

Diantres, amor... yo he escuchado y visto las fotos y pasado por el lugar contigo... pero AHORA leyendo el mismo relato se me erizó la piel de una manera más fuerte... Tremenda tu experiencia...

Me alegra que el cuadrúpedo se comportó correctamente en esa ocasión, y confío en que haré lo mismo si ocurriera algo así pero te juro que no quiero tener que demostrarlo.

Besos!

Anónimo dijo...

Dios miooooo!!!!! sarah con leer lo que te sucedio se me eriza la piel waoo tremendo accidente, pero gracias a Dios que todo salio bien, pero a decir verdad quien ve tu rostro no cree la magnitud del accidente porque gracias a Dios no le quedaron cicatrices en su cutis.

gracias a Diosss

Anónimo dijo...

waooo a la verdad que Dios hace maravillas con sus hijos, gracias a Dios por ese milagro, tenemos sariña pa, rato

besitos la xiomi

Anónimo dijo...

Wao...me sentí identificado...me diste "terikitos"...el accidente de auto que tuve en noviembre del 2004...mi auto quedó totalmente destruido...un carajito sin licencia de 17 años y bebido me dio del lado del chofer...Por suerte solo tuve magullones, dolor de cuello y la marca de la vida en todo el pecho: el cinturón de seguridad quedó tatuado prácticamente de mi cuerpo...cada vez que paso por la Gustavo Mejia Ricart en la esquina esa luego de Beer House siento un escalofrío pues de ese lugar salí en una ambulancia a toda velocidad...

Sarah dijo...

Así es Darío y Eli....!!

Oliver, en esa esquina ya han pasado varios accidentes, peores de hecho....definitivamente hay recuerdos de la ubicación del hecho que no se van, ni siquiera con el tiempo. Diale, recuerdo que Margie una vez me dijo...no supe hasta mucho después que fuiste tú! Gracias por leerme!!!

Sarah

Rafael Vargas dijo...

Hace 10 años... hmmm... ¿entonces tenías treinta y cuanto? :) No, pero en serio, he estado al borde de la muerte en más de una ocasión y entiendo todo lo que sentiste.

Te digo que no se te nota nada. Si no lo dices nunca me hubiera dado cuenta. Y si, el doctor tiene razón: eres muy linda ;)

Ah, tengo una queja contigo. Darío se va de vacaciones y tú no apareces!!!!

Anónimo dijo...

Sarah, gracias a Dios y a la vida que te ha dado tanto. Que te permitio salir triunfante de esa desagradable experiencia y que hoy no sea mas que un texto de blog, y una pequeña marquita en tu rostro. Pero quedaste tu con todas tus virtudes, que el buen Mamey supo enumerar en un comentario de hi5. Eres de las personas que con su ser Sarah iluminas a los demas. Gracias a Dios y la vida que me permitio conocerte. Un abrazo grande.

Joselina