Nos quedamos en la casa buen rato de la mañana y recibimos la visita de Daniel, amigo especial desde hace veintitres años que vive acá desde hace 16. Lo vemos cada vez que venimos a Miami. El no conocía a Sebastián y quedó maravillado con mi piojito bello a pesar de su ñoñería por lo mal que se sentía. El bebo apenas se animó un rato cuando hablaron del Licey (porque Daniel es del equipito a pesar de ni siquiera ser dominicano) y me dejó libre solo para tomarme algunas fotos que aún espero recibir para publicar en este post.
Ya en la tarde Sebastián estaba mucho mejor y de muy buen ánimo así que nos fuimos a casa de mi ex vecina y amiga de años Arleene con su recua de Pedro´s, o sea, el esposo y los dos hijos. Nos hicieron una parrillada fenomenal al aire libre en su patio y terminamos la velada con variedades de cheese cake !de chuparse los dedos!. De ahí, jejeje, pa´l Dolphin a despedirnos y comprar otra maleta para mí porque todos mis corotos y los del bebo no caben en la maleta y el bolso que traje. Ay qué penita me dio decirle ¨babay¨ al lugar que me acogió todos estos dias, pero nada, que albergo la posibilidad de volver el próximo año, por cuarta vez consecutiva, jejejeje.
Al llegar de vuelta a la casa Rosa y yo tuvimos que lidiar con todo el equipaje que tenía que ser bien distribuido por aquello de que ahora apenas son 50 libras permitidas por maleta. Tremendo alivio cuando pudimos cerrarlas. Eran las dos de la mañana y tenemos que estar en el aeropuerto antes de las 10.

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