Recientemente estuve con Sebastián visitando el Museo de Historia Natural. Paseo divertido que le prometí hace algunas semanas y que se encargó de recordarme cada día hasta que finalmente sacamos una tarde y fuimos.
Yo le había comentado a mi hijo que hacía algunos años no visitaba el Museo pero que me había enterado que no hacía mucho que fue remodelado y que por tanto esperaba encontrarlo en buenas condiciones. Gracias a Dios así fue. Desde que llegamos encontramos todo bien ambientado y al personal muy amable atendiendo a los visitantes, que como es costumbre en nuestros museos son escasos, quizás por falta de información o de cultura, porque la verdad es que la entrada es bastante económica y la visita muy educativa.
Sebastián quedó maravillado con el tamaño del esqueleto de la ballena jorobada y más con el hecho de que algunos de sus huesos se podían tocar....no podía creerlo. Ha estado muy pendiente de los volcanes, a raíz de un documental que vio en Discovery Channel, y se puso muy contento cuando vio imágenes en el Museo, al igual que de diversos animales, ambientes de ecosistema, piedras, entre otros.
Lamentablemente la sala del universo cierra antes de lo que pensábamos y no pudimos visitarla. Esa nos queda pendiente para otro día....y créanme que no se le olvida. Jejeje!
No dejen de ir al Museo de Historia Natural, el lunes es el único día que cierra. Les aseguro que lo pasarán muy bien.

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